jueves, 23 de mayo de 2013

VENTIÚN GRAMOS

Silencio desmesurado; tormenta de fondo. Las 2:27, y el tic-tac ya no me soporta. Alejada de todas las luces, aunque un brillo... pero casi inapreciable. Que un rayo es lo único que ilumina por fin ese amanecer gris. Como estar vacía sin estar. Veintiún gramos menos cada mañana... tarde... noche. Cada día. Veintiún gramos de sonrisas en galera. Veintiún gramos de palabras, 

y algún verso incongruente. Veintiún gramos de anestesia y hielo. Veintiún gramos, pero sin la amiga del espejo. Sentirse perdida sin perderse. Como andar sobre cristales rotos que queman, cuando ni moverse. Pupilas como zafiros, ay. Y ahora qué. Ahora rojas. Rojas como ese cora que sentía, ardía y le daba vida. Ahora se desgasta. Todo es un desgaste insólito. Como romper mapas, para encontrarse. Intentando reinventar utopías sin la clave para ello. 

las agujas me matan.



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